Les escribo para contarles que eso de viajar por el mundo cibernético se ha tornado un poco sorpresivo. ¿Recuerdan que les había contado que estuve resuelto a emprender un nuevo viaje? Pues en la costa de Fedora me he encontrado a un capitán que navega por mares aún más vastos. El capitán del barco es un poco loco pero sabe de la ubicación de algunas islas en la red. O dice saber dónde podemos encontrar algunos tesoros. Su segundo nombre es NOEL, o eso nos dijo. Y aunque no se expresa mucho, nos cuenta historias todos los sábados que nos reunimos en la cubierta del barco.
La última vez, comenzó narrando sobre tres grandes lugares con nombres extraños, casi todos en otro idioma, y continuó relatando como operaba su sistema de gobierno, que tenían grandes riquezas pero que si queríamos descubrir sus verdaderos tesoros, debíamos llegar hasta su Kernel. Toda la tripulación se miró confundida sin saber a qué se refería, pero el capitán explicó en breve que era el núcleo de todas su actividad. Profundizó en un par de detalles más y de su gabán sacó un libro, donde cada una de sus páginas aparecía graficado el mapa de un destino diverso.
Pusimos el motor a toda marcha, nos adentramos en la red y disponiéndonos como cibernautas, seguimos escuchando más de sus historias. De su cofre sacó una pantalla y puso a rodar unos videos que contaban cómo empezó todo esto de navegar en las aguas de la intrared. Al parecer, se remonta al año 1957, cuando algunos países comenzaron a crear grandes navíos que servían para guardar de manera ordenada todos sus tesoros. Estas embarcaciones, sirvieron de conexión para otras más pequeñas que no podían portar en sus bodegas bienes tan pesados. Gracias a ello, comenzaron a desarrollar todo su comercio, su parte militar y su parte científica. Y aunque hayan pasado hace poco estos descubrimientos, dijo que se han creado un millar de navíos más sofisticados que permiten surcar con más velocidad.
El capitán, más emocionado que nosotros con los relatos audiovisuales que salían de la pantalla, continuó mostrando como eran los modos de vida de estos países tan avanzados; tenían carros que llegaban por sí solos a sus hogares, robots para hacer las tareas difíciles y vivían en casas de cristal donde todo les era dado sin necesidad de esforzarse. Podían conectarse con todas las personas a través de su gafas, su reloj o su celular. Las personas estaban más conectadas pero se visitaban menos, tenían más información pero menos autoconocimiento.
Fueron historias que captaron toda nuestra atención, así son los cuentos; un poco fantasiosos, pero parecieran rebasar la realidad. Incluso fueron sorprendentes y al mismo tenebrosos por su alto grado de credibilidad. Me da escaramuza de solo pensar que en aquellas civilizaciones pudieran vivir de tal manera. A continuación, te dejo algunos videos que cuentan cómo en aquellos lugares vivían estas personas.
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